martes, 15 de septiembre de 2009

Que es la muerte, ¿es el final de la vida? ¿Y quien nos ha dicho que esto es vida? Quien ha llegado hasta nosotros para demostrarnos lo contrario. ¿No será al revés que la muerte es la verdadera vida? Porque cabe la pregunta del porque la buscó tanto el Señor encontrándola en la cruz bendita al tamaño de su cuerpo.

La vida es un transporte en el que vamos llegando a diferentes terminales, somos turistas del mundo sin necesidades de pasaportes o identificaciónes ni de huellas dactilares. Y aún sabiendo que vamos a llegar al final del camino, nos aterra y paraliza el saber que moriremos como todo ser humano, hasta ellos los que valían tanto, nuestros padres y parientes que nos dejaron dolientes.

¿No deberíamos estar feliz de desprendernos de esta coraza que nos cubre y convertirnos en espíritus de luz, volar por los amplios firmamentos en donde no hay miserias ni llantos, en donde solo paraíso para todos por igual? El temor nuestra propia conciencia nos lo ha infundado, otras gentes hablan de las muertes como si ya no hubiera más allá del arcoiris. Tanto sufrimiento, tanta penalidad, tanta sangre derramada, tanta lágrima vertida, ¿de que sirvio? ¿Acaso para hacernos tontos? Pero de que sirve que discutamos, de qué armémos tantos misterios si la muerte es una y simple, ya no te puedes quedar en este mundo de vivos nos vamos a trasladar a otro mundo mejor. Ten la seguridad que pronto allá nos veremos.

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