viernes, 17 de abril de 2009

A cada quien lo suyo

La muerte de un ser humano es siempre lamentable, máxime si se trata de un hombre famoso como es el caso de Franco Volpi, que impartía su cátedra de la Historia de la Filosofía en la famosa universidad de Padua, Italia. Recuerdo su visita a esta ciudad en la Feria del Libro de Guadalajara, un año atrás.

El auditorio en donde se presentó se lleno de estudiantes universitarios, principalmente de la UdeG. (Universidad de Guadalajara) Quien organiza este evento año con año por conducto del Lic. Raúl Padilla, patrono de la cultura y las artes en esta ciudad.

Como siempre la parca se presenta de manera imprevista, muchas veces por enfermedad, asesinato, o un fatal accidente. En el caso del filósofo fue esto último; salía de su casa siendo arrollado por un vehículo el lunes 13 de este mes de abril, pero hasta el martes 14, cuando fue dado a conocer ya que no traía tarjetas de identificación.

¡Oh paradoja! Un hombre mundialmente conocido especialista en el nihilismo alemán, en particular de la obra de Martin Heidegger y fue identificado veinticuatro horas después. Sufrió un fuerte trauma craneal del cual no se pudo recuperar por más esfuerzos que hicieron los médicos del Hospital San Bartolo de Vicenza, capital de la región del Veneto. Contaba con 57 años de edad, era vigoroso, gran deportista y amante de la naturaleza.

Se han traducido y publicado en español varias de sus más conocidas y polémicas obras: “Los titanes venideros” “Enciclopedias de Obras de Filosofía” “El solitario de Dios” “El Hedonismo” “El Dios de los ácidos” y dos o tres más.

Volpi nace en Vicenza en 1952. En mí opinión no era un hombre viejo, desde luego la gente joven no piensa así, ya a los de cuarenta les dicen “viejos”
Estarán de acuerdo conmigo que hay de ancianos a venerables, en varios países de oriente la vejez es símbolo de respeto, en occidente ya es de estorbo, de indiferencia.

Para los hombres que destacan en cualquier rama de la literatura, historia, filosofía, pintura, no cabe esa designación. Quizás su cuerpo ya no tiene la misma tersura y elasticidad de antes, pero tienen un cerebro curtido en el saber, en la experiencia y eso los eleva a alturas insospechadas. Nunca he escuchado que a un sabio se le diga “Ese anciano” No vayamos tan lejos, nunca he escuchado que a Carlos Fuentes se le diga en tono despectivo “ese viejo”

En todas las etapas de la humanidad han existido brillantes filósofos, grandes pensadores que han dejado admirados a sus auditorios, sobre todo cuando también son buenos oradores. Hay personas que están de acuerdo con ellos, otras no, como es natural las opiniones se dividen y no exactamente por la mitad. Karl Marx, Sigmund Freud y Friedrich Nietzsche, se encuentran entre los más discutidos. Marx hablaba del materialismo económico, Nietzsche de la voluntad, del poder, y Freud, sobre el inconsciente, el sexo, la frustración, la agresividad. Los tres ilustres personajes fueron nombrados “Los maestros de la sospecha”

Que viene siendo la famosa filosofía de la que mucho se escucha hablar. Viene siendo el estudio de ciertos problemas fundamentales relacionados con la existencia, con el vivir, con la belleza, la verdad, la mente y el lenguaje.

La filosofía se caracteriza por la forma de abordar estos problemas (misticismo y mitología) por su método crítico y sistemático, así como el énfasis en los argumentos racionales.

La palabra filosofía viene del griego antiguo “filos” que significa “amor” “amante” y Sofía que significa sabiduría; por lo tanto es: Amor por la sabiduría”
Afirma Ricoeur que Descartes puso en duda que las cosas fueran tal y como aparecen, pero no dudó de que la conciencia fuese tal y como se aparece así misma.
“Los maestros de la sospecha” consideraron que la conciencia en su conjunto es una conciencia falsa o se enmascara por intereses económicos, esas fueron palabras de Marx; Freud se inclina por la represión del inconsciente, y Nietzsche, por el resentimiento del débil. Y luego llega nuestro amigo Volpi pensador moderno, puntualizando en el nihilismo, que no es nada nuevo como se cree, que significa no creer en nada, y ya hasta le llaman a su corriente el “Drama del Siglo XXI”

¿De donde proviene Nihilismo? ¿Cuál es su significado? Ya Volpi al analizarlo se da cuenta de que Turgeniev en su novela “Padres e Hijos” calificaba de “nihilista al protagonista; una persona hueca, vacía, no creyente. Pero la realidad es que el término se utilizó por primera vez para designar a los herejes durante la edad media. En Rusia se aplicó entre 1850 y 1860 a los jóvenes intelectuales que, bajo la influencia de las ideas occidentales, repudiaron al cristianismo. Consideraron a Rusia como una sociedad atrasada y opresiva, abogando por el cambio revolucionario.

Volpi analiza las fuentes de las que bebió el filósofo alemán Nietzsche (quien le llamó “La enfermedad de Occidente) para empaparse en el nihilismo. Volpi se empeño en ser el profeta de esta “nueva” religión: El advenimiento del nihilismo. Repito, término aplicado a diversas filosofías radicales con el propósito de denotar a quienes se adhieren a estas filosofías.

No pudo faltar la opinión de Thomas Mann, declararía “Quien toma en serio a Nietzsche y le cree al pie de la letra, está perdido”
Estoy de acuerdo con el modo de penar de Mann, todo un señor novelista, un extraordinario narrador. El “nihilismo” es una pizarra en blanco, un hoyo negro, es la nada, es quitarle los valores al ser humano, despojarlo de sus creencias ancestrales, de sus religiones. Es convertirlo en animalito sin fe ni esperanzas. ¿Qué sentido tiene la vida sin creer en nada?

Bien dicen: Crea un escándalo y todo el mundo se fijará en ti. Ya lo ensayó en su tiempo Diego Rivera, Frida, y otros añejos comunistas gritando a voz en cuello ¡Dios no existe! O sea que sus ideas muy personales las lanzan a los cuatro vientos. ¿Qué aconteció? nada, absolutamente nada, lo único que se ganaron ante el pueblo fue quitarle brillo a su persona, su obra fue otra cosa. Muchos detractores le decían pintor de monigotes, al igual que Clemente Orozco y a otros muralistas. Cabe aquí decir la frase tan conocida: “Quieres saber que tan famoso eres, ¡muérete!” (Ya para qué te servirá el saberlo)

Nuestra sociedad tiene como costumbre homenajear a los hombres ilustres el día de su defunción, es raro que les rindan homenajes en vida. Hay un poeta cuyo nombre no recuerdo que escribió un poema refiriéndose a ello, diciendo: ¡En vida hermano, en vida! Es cuando los sentimientos salen a flor de piel, cuando el corazón palpita más de prisa al escuchar su nombre al pasar al estrado, cuando sus manos tiemblan de emoción al recibir el pergamino, el trofeo, o la medalla al merito, cuando los ojos se nublan para darle el paso a las lágrimas. Después, ya para qué.

Existen todo tipo de filósofos, prudentes, recatados, educados, centrados, locos, estos últimos quieren cambiar al mundo y el mundo continúa su marcha sin inmutarse, no por ellos se detiene, ni siquiera se altera ni se entera.

Quien no ha leído a Frédéric Lenoir en su “La metamorfosis de Dios” (el de los dos acentos en el nombre) filósofo y sociólogo de las religiones. Sus obras han sido traducidas en casi todas las lenguas.
Dios no ha muerto, dice, contra todos los pronósticos que auguraban la secularización completa de las sociedades desarrolladas. Vivimos en occidente una nueva evolución de la espiritualidad. Frédéric, estudia el devenir de la religión desde los últimos siglos a la modernidad hasta el período actual de la globalización, caracterizado por la libertad de elección.

No existe religión nefasta, todas buscan al Dios supremo, al único y verdadero. Todas buscan el buen camino, hacer el bien, amarse los unos a los otros.
En el siglo XIII destacaron dos grandes filósofos que se convirtieron en santos: Santo Tomás de Aquino y San Agustín, sus palabras prevalecen hasta nuestros días.

No debe sorprendernos que un pensador de la talla de Santo Tomás de Aquino, sostenga una línea filosófica comprometida con las formas comunes de expresarnos verbalmente. “Ningún filósofo ha llegado a desentrañar la esencia de una mosca” A diferencia de Dios que expresa todo en un único verbo, nosotros debemos manifestar de una manera fragmentaria nuestro conocimiento mediante el uso de muchas palabras.

Esto que nos queda como anillo al dedo a los que nos gusta escribir, transmitir la palabra escrita ligada a la limitación de nuestro conocimiento y de nuestro lenguaje, que podríamos calificar como el “efecto girasol” explicado por Santo Tomás:

“En razón de que los principios esenciales de las cosas nos son desconocidos, muchas veces para describir lo esencial, (que no alcanzamos) nuestras definiciones caen en un aspecto accidental”

Y también hablando del lenguaje, parte importante de la filosofía, las hermosas palabras de San Agustín, he aquí unas de tantas: “El que no tiene celos no está enamorado” ”Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita hacer lo que puedas y pedir lo que puedas y te ayuda para que puedas” “Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta”

Y volviendo a Volpi a quien le gustaban las ideas de Pascal, habló por él diciendo:
“Se señala el desarraigo metafísico del hombre. El ya no puede habitar ni sentirse como en su casa como en el cosmos antiguo y medieval. El universo es ahora como una angosta celda en la cual el alma se siente cautiva. El hombre está solo, sin patria. (De cual hombre estará hablando, de seguro del que no tiene fe ni en si mismo) Y remata: Pronto también Dios se eclipsará. (Quien sabe a cual se refería)

Hace muchos siglos que el ser humano dejó de ser politeísta, fue cuando buscaba en vano a sus dioses y estos les volteaban la cara. Y se convirtieron en monoteístas cuando un profeta se acerco a ellos y les dijo: El hijo de Dios, el verdadero Dios vendrá, no tendrán que hacer sacrificios ni de animales ni humanos, él se inmolará para la salvación de todos. Se acercará a ustedes humildemente diciéndoles: Permítanme ser su hermano, su padre, su Dios, tengan fe en mí, les ofrezco que coman de mi carne y beban de mi sangre. (Muchos acusaban a los cristianos de antropófagos)

La filosofía no tiene religión, acepta todo tipo de corrientes, desde el pagano, al ateo, al creyente, a los sectarios, a todos en general. Les da la libertad de expresar sus ideas, no los reprime, no los obliga a esconderse como en los tiempos de la inquisición. El hombre, el ser humano se ha ganado esa libertad a cambio de mucha sangre derramada, el precio que se a pagado por ella ha sido muy alto, por eso hay que respetar las ideas y filosofías de cada persona aunque no se comulgue con ellas.

Ya lo dijo un masón, “El respeto al derecho ajeno es la paz”
Vivamos con plenitud esos aires de libertad, de creencias, de cultos, de costumbres, de hábitos. Que soplen vientos que esparzan las semillas de las buenas filosofías, de las buenas doctrinas y que cada uno seleccione a su gusto la mejor. Que en lugar de quitarnos nos den a manos llenas colmando nuestras mentes de sabiduría y de sanas intenciones.

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